No debería ser legal el comprometerse a algo por el resto de tu vida. Las personas cambiamos todo el tiempo, la presión de un compromiso así lo único que garantiza es la ruptura o incumplimiento de tal, o la infelicidad por el esfuerzo de mantenerlo.
Obviamente, este tipo de contrato nace por la influencia de la religión. Estoy seguro que esta “regla” fue muy efectiva en cierto momento de la historia para contener la expansión demográfica, pero hoy contamos con cientos de herramientas que cumplen esta función: desde el modelo económico capitalista, pasando por la educación, hasta algo tan simple como los métodos anticonceptivos. Son muchas razones por las que, estoy seguro, las personas no dejarían hijos por doquier.
Mi problema no es con el contrato de matrimonio, que ofrece un resguardo legal con el que estoy más que de acuerdo, sino con su absurda duración.
Podríamos tener el mismo contrato, pero por un tiempo limitado, por ejemplo, que así como la libreta de